SERPIENTES Y LACAYOS
- iam

- 29 ene 2021
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Las serpientes, cansadas de ser el objeto de las risas siendo manipuladas por necios ilusionistas con una simple flauta, habían decidido invertir los papeles. Escogieron entonces, ser ellas quienes manipularan al resto. Convencidas de que lo harían infinitamente mejor que aquellos que se habían beneficiado de ellas hasta el momento, adoptaron la fisionomía de aquellos a los que tanto odiaban.
Completamente integradas en la sociedad consecuencia de sus magníficas cualidades, pasaban desapercibidas entre la muchedumbre. Insatisfechas con aquello, comenzaron a utilizar sus dotes de persuasión para congregar a su alrededor a las mentes más vulnerables a su sugestión. Logrando crear en ellas una realidad cimentada en una red de mentiras que llegaban a creer fervientemente, convirtiéndolas en sus fieles lacayos.
Estos, procurando ganarse el beneplácito de sus superiores, procedían tal y como, de manera inadvertida, les habían inculcado.
No obstante, perduraban todavía personas ajenas a sus influencias. Eran estas quienes las serpientes consideraban sus acérrimos enemigos. Debido a que, provistas de buena voluntad, gozaban de la capacidad de distinguirlas entre el resto de personas.
Con objetivo de minorar la posible influencia que este tipo de individuos podrían ejercer ante los demás, las serpientes, tan malvadas como cobardes, enviaban a sus lacayos a difamarlas. Era entonces cuando estos se percataban de que la mentira en la que creían los llevaba a repudiar a personas que realmente no odiaban. En consecuencia, se daban momentos en los que su disonancia cognitiva era tan evidente que cometían, lo que a ojos de sus álter egos, las serpientes, denominaban "errores".


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