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NÁUFRAGO A LA BEBIDA
No esperen encontrar en las líneas que siguen más que sueños inalcanzados y esperanzas perdidas. El primer sueño del que guardo recuerdo es el de convertirme en capitán de barco, pero el destino no guardaba grandes propósitos para mí y tuve que resignarme a regentar un bar. Mi infantil esperanza era soltar amarras y surcar los mares, pero terminé por encaramarme a barras y frecuentar bares. Mi limitada adaptación a la cadencia con la que se regía la vida adulta se había mater
